CAPITULO I
01 de octubre 2030, la Capilla de forma indefinida
Fue a finales de septiembre de 2009 y el dinero estaba casi terminado.
Después de seis meses de desarrollo, en Siberia, donde me había engañado que las bajas temperaturas tenido un efecto negativo sobre el presupuesto, me encontré un par de semanas de letargo financiero.
La perspectiva más probable era que se callara como una almeja en mi cueva y esperar a que los instintos de las temperaturas de primavera suave nómadas de las masas despertaron los residentes, poniendo en marcha la maquinaria de las reservas, volviendo a generar dinero.
El dinero sin ni siquiera verlos en vivo, que he recibido en forma de píxeles y enviados a Siberia con unos pocos clics.
En este sentido, llegué a la conclusión de que si alguna vez hubo un momento histórico en el que era fácil de entender la primacía de lo inmaterial a lo material, la década de 2000 eran.
Entonces tuve una idea. Una de esas ideas que tienes cuando no tienen más remedio que pensar para conseguir realmente deshacerse de la caja y dejar que la mente divague.
Mi plan era la división entre mi deseo de ser un viajero y mi necesidad de ser hombres de negocios.
La pasé y funcionó. Todo gracias a una idea.
Por desgracia, la misma mente que es capaz de generación de ingresos ideas, que puede destruir con una facilidad increíble, y me di cuenta de unos pocos años más tarde.
Pero, como Michael Ende decía, esa es otra historia. Seguir leyendo »
















